Disparando con pólvora ajena .

Gonzalo Cuesta, concejal de Urbanismo de San Lorenzo de El Escorial, hace unas declaraciones en El Faro de Guadarrama del pasado día 14 en respuesta a la rueda de prensa, convocada por la Plataforma Ciudadana Escurialense, en la que nuestra asociación expuso que encontraba irregularidades en el desarrollo SAU 2. En ellas tira por la calle de en medio. En lugar de aclarar aquellas irregularidades que planteábamos, opta por el más fácil camino de tocar fibras sensibles de de la ciudadanía, en un ejercicio un poco demagógico. 
No vamos a entrar en esa línea de debate, porque, contra lo que el Sr. Cuesta nos atribuye, no es nuestra postura oponernos ni meternos en debates estériles. Claro que es nuestra preocupación el desarrollo de San Lorenzo, y no lo es menos que, como cualquier ciudadano de este país estemos profundamente preocupados por el mercado laboral y futuro. Pero de ahí a considerar que esta es una oportunidad histórica que no podemos desaprovechar, como señala el Sr. Cuesta, va un abismo.

Los tiempos que corren no están para declaraciones altisonantes ni tremendistas, son tiempos de consenso, de analizar problemas, de aportar soluciones. Así que, para ello, el Sr, Concejal y el Ayuntamiento en su totalidad nos tienen siempre a su disposición. Otra cosa es que tengamos que comulgar con ruedas de molino y que el único consenso posible se sustente sobre una aquiescencia ciega y sumisa a todo lo que nos proponen. 
 
Efectivamente, entre los problemas que San Lorenzo de El Escorial tiene, uno de los más acuciantes es el del mercado laboral. Un porcentaje cercano al 80% de los que están en edad de trabajar deben desplazarse a otras poblaciones para hacerlo, según se deduce de las estadísticas a disposición de cualquiera en el Instituto de Estadística de la Comunidad de Madrid. Y en ese sentido es encomiable que, por fin, el Ayuntamiento haya incluido, entre sus iniciativas, la de promover, en la medida de sus competencias,  la creación de empleo en nuestra localidad. Que lo haga de una manera tan faraónica ya es otro cantar. Cualquier Ayuntamiento responsable que promueva un crecimiento urbanístico tan desaforado como el que nosotros hemos tenido debería haberlo acompañado, con políticas de creación de nuevos servicios, de puestos de trabajo, de, en definitiva,  estructuración de la población. Pero esto no lo ha hecho nuestro consistorio, y parece que ahora entrega todo ese empeño al desarrollo del SAU, estableciendo la falsa ecuación de que, quien matice, analice o cuestione la filosofía y la concreción de este desarrollo, está claramente en contra de la evolución de San Lorenzo. 
Bueno, pues esto no está tan claro. Que la dinámica de creación de puestos de trabajo esté indisolublemente ligada a un desarrollo urbanístico monumental no es una verdad a toda prueba. Depende de una infinidad de factores. Ocupar, por ejemplo, una enorme extensión de terreno en la construcción de una refinería, no garantiza ni mucho menos la creación de una gran masa laboral. 
Además, en el caso del Ayuntamiento sanlorentino no puede mostrarnos para ganarse nuestra confianza, un buen historial de dinamización de la capacidad emprendedora. Más bien al contrario, su actividad en este sentido no solo es escasísima, sino más bien negativa por la cantidad de comercio e industria que cierra sus puertas en San Lorenzo.  
Lo que la Plataforma Ciudadana ha observado y hecho público son un montón de irregularidades en la evolución de este Plan Parcial del SAU 2. Irregularidades que van cambiando paulatinamente lo inicialmente aprobado hasta desvirtuarlo definitivamente. Y de esto el Sr. Cuesta no nos dice nada. Pedimos información, aclaraciones, y nos responde que nos situamos en una actitud de “estar en contra por sistema”, que no es la nuestra. 

En primer lugar, esos misteriosos 56.000 metros cuadrados que aparecen de pronto en lo recalificado se deben, según el Sr. Cuesta, a un problema de medidas topográficas. Que en 21 años haya una desviación del 15% de lo medido y nadie, salvo nosotros con un simple sumar, se haya dado cuenta, es, cuando menos, difícil de creer. 
En estos veintiún años el Consistorio no se ha molestado en sacar una información pública de lo que allí se estaba cociendo. Ahora, de pronto, ese maravilloso proyecto va a ser, por fin, de conocimiento público, “en las próximas semanas”, según nos promete el Sr. Cuesta. Entendemos que no será necesario esperar tanto, si el proyecto, pese a su “tortuosa tramitación”, está ya tan maduro y se parece, como dice el Concejal de Urbanismo, al Carralero de Majadahonda. Estaremos encantados de conocer las empresas que han decidido instalarse allí, la carga de trabajo que prometen, el control que el Ayuntamiento piensa ejercer para que esa carga de trabajo redunde en beneficio de los sanlorentinos, la calidad de esos puestos de trabajo creados y su adecuación a la población de nuestra localidad. Por lo que sabemos las empresas ubicadas en El Carralero son en su mayoría grandes superficies del tipo Decatlón, franquicias de muy diverso signo y pequeñas industrias no muy tecnológicas. 
Hasta ahora esa información de la que el Sr. Cuesta habla ha brillado por su ausencia, y el Ayuntamiento solo “promete” hacerla pública, cuando esta asociación empieza a dar publicidad a lo que él ha venido callando tantos años. Nos recuerda, en esa promesa a la misma que hizo en el último Pleno, de hacer públicas en la web del Ayuntamiento una serie de informaciones, que, transcurrido el plazo prometido, siguen brillando por su ausencia. 
Pero es que además, nada nos induce al optimismo. El único argumento publicado que conocemos sobre esos potenciales puestos de trabajo están recogidos en dos medios folios de las más de 200 páginas Avance del Plan General. En ese folio se dice que, según estudios del Censo de Actividades Industriales de la CM, Europa 2000 y otros estudio (literal), como la media de superficie necesaria por puesto de trabajo en el sector comercial es de 26 m2  y de 30 m2 en el sector industrial, dado que se van a construir 120.000 m2, ya tenemos entre 4.250 puestos de trabajo asegurados en la opción más favorable y 3.750 en la más desfavorable. Favorable y desfavorable son los dos términos usados en el Avance. Cuando menos este análisis peca de general. Nos resulta muy optimista pensar que una superficie comercial de pura distribución o mayorista como las que parece que están proyectados creen un puesto de trabajo por cada 26 m2, o que lo haga un cine o un hotel. Aparte de ello, en la situación de estancamiento económico que padecemos, no nos parece que tan simple razonamiento tenga la fuerza suficiente  como para convertir los deseos en realidades. Estos ratios de puestos de trabajo por metro cuadrado son tan complejos de calcular, según nos comentan en el Instituto Madrileño de Desarrollo, dependen de tantos factores, que nos sorprende que el Consistorio haya dedicado tan poco esfuerzo en calcularlos. O, a lo mejor, es que ese análisis es un análisis alegre de los tiempos de las vacas gordas y ahora ya no vale. De eso estamos hablando. 
Lo que se nos antoja, más bien, es que este Ayuntamiento está, como muchos otros, cayendo del sueño dorado de la época del ladrillo. Como muchos gobiernos locales han creado sobre los ingresos atípicos derivados del boom inmobiliario, una estructura que ahora no saben cómo financiar y en el caso que nos ocupa, el desarrollo urbanístico tantas veces aplazado del SAU 2, le supone, vía IBI, vía ingresos por licencias de obra un respiro financiero al que les cuesta mucho renunciar. No han hecho los deberes y eso se nota.
Ahora ya las circunstancias no parecen ser las mismas. Ahora ya no se abren centros comerciales que tienen un éxito inmediato. Hay muchos que fracasan, y está por ver si de los tres previstos en la zona de Collado Villalba todos salen adelante. Tal vez es por eso por lo que al Ayuntamiento le han entrado las prisas. Al Ayuntamiento y a los promotores-propietarios. 
Los ciudadanos tienen derecho a saber qué le ha supuesto a las arcas del Ayuntamiento esa recalificación de suelo público, qué beneficios les va a suponer a los promotores, qué gastos futuros van a representar para las arcas del Ayuntamiento y, por tanto, de los contribuyentes locales. 
Lo que nos tememos, y por ahora, ni nuestro estudio del plan parcial, ni las declaraciones del Sr. Cuesta vienen a desmentirlo es que lo que hay detrás del SAU 2 es una historia triste y sencilla. Un avezado intermediario de los manejos inmobiliarios organiza una poco publicitada recalificación, con las bendiciones del Consistorio, que no se para en pensar que está hipotecando el futuro de otras ideas de desarrollo al entregar sin apenas contraprestación ni control alguno a una iniciativa privada a la que le importan muy poco las necesidades específicas de la población donde va a implantarse. El Ayuntamiento, so capa de que se le escapen esos futuros ingresos lo vende como un plan estupendo de desarrollo local, que si realmente existiese ya estaría publicado hasta en la revistilla más pequeña. ¿Alguien puede creerse que un alcalde que se fotografía por una simple petición de que nuestra localidad sea ciudad deportiva de no sé qué o cuando reparte las medallas a los niños de no sé cuál competición, no iba a sacarse una foto a tres columnas si hubiese firmado un acuerdo para la instalación de una gran ingeniería en el área del SAU 2? Porque, que sepamos, en los estudios del IMADE en la Sierra Central lo que se recomienda son desarrollos de alta calidad y alta carga tecnológica (IMADE. Análisis estratégico de la situación del suelo destinado a actividades económicas-Comunidad Autónoma de Madrid) Y un conjunto de franquicias y similares como las del polígono El Carralero, citado por el Sr. Cuesta, no son precisamente high-technologý.
Pues con todo y con eso, no estamos en contra, como interpreta el Sr. Cuesta. Lo único que queremos saber es lo que hay, sin más. Y que luego escuchen los que la población les tenga que decir, ofrecer, aportar o mejorar.
De lo que sí estamos en contra es de que se desaproveche la oportunidad de hacer el mejor desarrollo posible, en respeto al entorno, en calidad de los puestos de trabajo creado, en la sostenibilidad de las iniciativas emprendidas sólo porque el Ayuntamiento no se le ocurre otra forma de recaudar y de gestionar.
De lo que sí estamos en contra es de que los desarrollos del SAU sean como los que vemos en las laderas de Abantos, unas filas de chalets adosados, sin vender o sin terminar, que en este caso serían comercios o franquicias de outlets como las del Carralero, que no den los puestos de trabajo previstos. Fíjese el Ayuntamiento y el ciudadano en las superficies comerciales que tenemos en este pueblo, ni más ni menos que 6 para una población de 18.000 habitantes, intente calcular su superficie, imagine los puestos de trabajo que sustenta entre reponedores y cajeros, extrapole lo dicho a lo que parece que se prepara en el SAU y saque sus consecuencias.
Ya aclararemos al Sr. Cuesta, cuando lo tengamos bien trabajado, como procuramos hacer las cosas, cuál es nuestro concepto de lo que puede y debería ser la dinámica emprendedora de San Lorenzo de El Escorial, lo que esta localidad tiene de tradición en el turismo, la cultura y la formación. Lo que estos tres sectores aportan al PIB nacional, que, que eliminando factores coyunturales, no anda tan alejado de la construcción de vivienda residencial y debería incrementarse. Ya opinaremos cómo se puede aprovechar lo existente sin entregarse encadenado a lo falsamente novedoso, de porqué Llodio es Llodio y Toledo es Toledo y la primera no quiere construirse una catedral gótica y la segunda no se le ocurre montar unos altos hornos. Y ya le comentaremos cuáles pensamos que han sido los efectos de su falta de sensibilidad en estos temas para que los que se acercan a San Lorenzo hayan bajado en 10 años, los últimos de su gestión de 700.000 a 500.000 y hayan pasado también de ser visitantes de calidad a turistas de paso. Este pueblo no sólo tiene hostelería (que el Sr. Cuesta medio desprecia) y construcción (que este Consistorio ha puesto en manos de promotores foráneos, confundiendo además el ingreso atípico con la riqueza estable), sino muchas más potencialidades que el Ayuntamiento o no ve o no quiere ver.
 
Y, por aclarar al Sr. Cuesta si esta asociación le ha pedido o no audiencia, le recordamos que nuestra inscripción en el registro de asociaciones del Ayuntamiento nos ha tardado en ser contestada dos meses y medio, con un retraso de dos meses sobre lo que la Ley establece. 
 
 
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