La Plataforma Ciudadana Escurialense presenta un recurso ante los tribunales contra el SAU II.

Se ha podido computar suelo no urbanizable protegido.

La construcción de un macro centro comercial junto a la A-6, en el término municipal de San Lorenzo de El Escorial, supone a juicio de la Plataforma Ciudadana Escurialense, el inicio de una operación urbanística que puede transformar la zona para siempre al destruir el paisaje y la naturaleza que dan valor al municipio. 
 
Esta asociación ha presentado un recurso contencioso administrativo contra el Proyecto de Urbanización del SAU II. Entre los argumentos que piensa elevar ante los tribunales destaca el hecho de se ha comprobado que el proyecto, que en sus inicios contaba con unos 380.000 m2, tras el Plan de Urbanización termina teniendo unos 440.000 m2. Se cree que se ha podido incluir suelo no urbanizable protegido.
 

Se ha constatado que el Ayuntamiento renunció a su derecho a recibir de la promotora, como cesión, el 15% de la edificabilidad del terreno. Una decisión que no se entiende, puesto que ese espacio, de haberse recibido, podría haberse destinado a algún uso que beneficiara al pueblo y a su industria. Lo que si se ha recibido, dentro de las cesiones supramunicipales obligatorias, es una parcela para construir viviendas sociales, pero en Colmenarejo. Otra decisión que no se entiende. 

La asociación descarta además que este macro proyecto garantice el desarrollo económico de San Lorenzo de El Escorial. Ni el argumento del beneficio financiero, dado el escaso ingreso (1.587.000 euros, 264 millones de pesetas) para las arcas municipales, ni la recaudación del IBI, que en opinión de este colectivo, no compensará el elevado coste que supondrá cubrir con servicios públicos (recogida de basuras, limpieza, etc…) a esa zona urbanizada a 14 kilómetros del casco urbano, ni la falta de apoyo al tejido industrial, que cuenta con el polígono de Matacuervos que se ha quedado pequeño y necesita una solución para los talleres ya existentes, suponen para este colectivo argumentos a favor de esta operación.

Los gastos y gestiones del proyecto, incluidos los del Informe de Impacto Ambiental, han sido derivados por el Ayuntamiento a la promotora, hecho que la Plataforma Ciudadana Escurialense considera contradictorio y paradójico. Se ha constatado igualmente que la promotora, que por ley debe ceder terreno al Ayuntamiento para equipamientos públicos, lo ha hecho en una zona poblada de gran cantidad de árboles, lo que, dada su protección, imposibilita allí cualquier construcción. Otro mal negocio para los ciudadanos de San Lorenzo, quienes tampoco podrán disfrutar allí de zonas verdes, puesto que las previstas son muy pequeñas y están ridículamente situadas, en un estrecha franja a lo largo de la autopista.

El SAU II se encuentra rodeado en casi todo su perímetro por terreno no urbanizable especialmente protegido. El límite lógico para la planificación sería la propia Cerca Histórica de Felipe II, pero el Plan recurrido no sólo la incluye, si no que en los planos del proyecto se especifica derribar 12 metros de la misma en la zona de acceso al polígono, que por otro lado, también se planea realizar sobre una fresneda. A juicio de la Plataforma Ciudadana Escurialense, no se ha respetado ni la riqueza histórica ni la singularidad del entorno, por lo que la realización de este proyecto ocasionaría un daño irreparable en el paisaje y en los valores naturales del lugar.

El modelo de especulación y urbanismo descontrolado, según la asociación ciudadana, sigue siendo el que subyace a este proyecto de macro centro comercial, que por otro lado se aprueba tras diez años y a pesar de multitud de informes negativos desde todas las instancias de al administración autonómica.

La actuación urbanística que se iniciaría en la zona, tendría su continuación en el PGOU, en cuyo Avance se observa el mismo modelo, para transformar el humedal de Monesterio, una superficie de 320 hectáreas al sur de la autopista, en una sucesión de centros comerciales y de ocio, junto a un crecimiento urbano derivado de la construcción de hasta 4000 viviendas. Se perdería así todo el cinturón verde que protege el paisaje de San Lorenzo de El Escorial.

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