Las viviendas sociales, a construir en el jardin de las monjas, a debate

El jardín de la Congregación de las Hermanas Carmelitas está bajo sospecha.

Algunos no entendemos bien por qué es objeto del deseo municipal.

Si el Ayuntamiento hubiera querido, tiempo atrás, construir vivienda social ya lo habría hecho en su momento, cuando sus presupuestos disponibles eran elevados, los terrenos se recalificaban sin oposición y la financiación estaba al alcance de la mano. Sin embargo se eligió autorizar vivienda libre para beneficio de algunos, excluyendo a los jóvenes, a los que hoy se les invoca. Ahora, al señor Alcalde se le ocurre iniciar una nueva actuación al amparo de una idea feliz: recalifiquemos el jardín de las monjas y el negocio será bueno, para las monjas, para los jóvenes y para el Ayuntamiento benefactor. 
No señor Alcalde, no. No nos engañe con este canto de sirena. Para dar vivienda a 25 jóvenes, o alguno más, no se necesita recalificar el jardín de las monjas.

 
Repasemos los pros y los contras de esta, a nuestro entender, desafortunada propuesta.
Se ha elegido un buen sitio: efectivamente, es el mejor. Está protegido por la declaración de la Unesco que adjudica, al Monasterio de San Lorenzo de El Escorial y a su Entorno, el titulo de Patrimonio de la Humanidad. <Pero esto, nos dirán en el Ayuntamiento, es una tontería porque debemos proteger realmente el patrimonio humano, social, económico, pues no sabemos que es esto de la Humanidad, nos viene grande el titulillo>. 
También está afectado por la legislación de la Comunidad Autónoma de Madrid quien declara a San Lorenzo, Bien de Interés Cultural. <Pero esto afecta a otras cosas, a los edificios, al Monasterio, no a los jardines del casco>, nos pueden decir. 
Recientemente la propia Comunidad  ha incluido la Cerca Histórica en el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales. <Sin embargo bajo esta denominación está toda la sierra y miren en lo que se ha convertido>, se escudarán. 
La legislación estatal, en su Ley de Patrimonio Histórico obliga a su tutela y conservación. <Y una vez más, hecha la ley, hecha la trampa>. Ya lo dicen algunos urbanistas de prestigio: “una cosa es que la propuesta sea legal y otra es que sea ética”. 
La ética no se contempla en los tiempos que corren, ya se ha olvidado o relegado a un enésimo plano, pues entorpece los negocios. Hasta las monjas entienden que “el alcalde tiene que hacer negocio con su jardín”.  
Aparte de bromas, quizá tengamos que reflexionar sobre el sitio, mejor dicho, debemos preguntarnos si en el jardín elegido se debe  construir cualquier clase de vivienda, VPO, libre o de otro tipo: ¿no hay otros lugares que se ajusten mejor al espíritu de la ley de protección vigente, a la estética y a la ética que debemos observar y defender? ¿No hay otras soluciones que resuelvan la financiación de las nuevas inversiones de las monjas sin sacrificar estos dos valores encomiables: ética y estética? ¿No es también una buena acción social dejar este jardín para que sigan utilizándolo los romeros y los grupos folclóricos como hasta ahora lo vienen haciendo?
Se aprovecha una especial circunstancia: la Congregación necesita dinero para remodelar su actual colegio y convertirlo en residencia para sus ancianas Hermanas Carmelitas. Con el dinero procedente de la venta de este jardín, las Hermanas  demolerán  su actual colegio y se harán una residencia moderna. Conviene recordar que, en los años  cincuenta, un generoso particular hizo un donativo a la Congregación para que pudiera inaugurar un colegio, no para que,  años después, se hiciese negocio con la excusa de las viviendas sociales, ni de otro tipo. Aceptando el cambio de ocupación, distinto al que en un principio propició el donativo, nos preguntamos ¿no habrá otra fuente de financiación distinta a la prevista que evite la recalificación de un terreno situado a escasos metros del conjunto monumental? Creemos que sí.
El Ayuntamiento, buscando ayudar a las monjas, ha encontrado la panacea: construyamos viviendas sociales. A nuestro entender, el modelo que pretende seguir el Consistorio para dar vivienda al joven que se lo merece, debe ser distinto. El dinero público destinado a subvencionar la compra de estas viviendas no debe servir para que alguien se lucre. Ni los propietarios del suelo, ni los promotores, ni los jóvenes compradores, ni tampoco el Municipio. La ayuda pública a los jóvenes debe emplearse en impulsarles temporalmente hasta que encuentren su lugar en la sociedad, no para que hagan un negociete revendiéndolo años después a mejor precio. En Cataluña ha resultado exitosa la solución enfocada al alquiler en lugar de la compra-venta. En estos momentos las estadísticas oficiales cifran en más de 1.400 las viviendas que permanecen vacías en el municipio escurialense. ¿No seria una buena idea negociar con los propietarios de las viviendas desocupadas y llegar a un acuerdo con las Administraciones autonómica y local para que puedan ser  utilizadas estas viviendas vacías, de forma inmediata, por los 25 jóvenes a los que se quiere beneficiar con otra, en el jardín de las monjas, no se sabe cuándo? Ahorraríamos mucho dinero público.
Seamos serios señor Alcalde: los vecinos más próximos al jardín de las Hermanas Carmelitas no se quejan de la modesta condición de los futuros  habitantes necesitados de viviendas. No son gentuza.  En este mismo lugar hay bloques de viviendas sociales pertenecientes al Patrimonio Nacional y nunca ha existido ninguna queja al respecto. La única queja de los vecinos, y de los visitantes, se concreta en la  estética de los edificios, en su arquitectura mastodóntica y exenta de imaginación. No hay otras razones. La estética, junto a  un conjunto histórico declarado Patrimonio de la Humanidad, debe ser cuidada y respetada no sólo por los organismos internacionales sino también por nuestro Alcalde, nuestra Comunidad Autónoma,  y el mantenimiento y eventual desarrollo de la zona, debe estar consensuado y consultado a un comité de expertos. 
Se argumenta falazmente que los propietarios de las casas colindantes no quieren “a esa gentuza como vecinos”, así como también que “tienen motivos inconfesables para defender su postura egoísta”. Descender a comentar estos niveles de descalificación  infundada entorpecería nuestras propuestas bienintencionadas expuestas en este documento con el máximo respeto a la política municipal y que estamos dispuestos a estudiar, defender y desarrollar en beneficio de los jóvenes y de los presupuestos públicos.
No hay nada más detrás de nuestra oposición a que se construya en el jardín de las Hermanas Carmelitas. Únicamente defender la ética de los negocios y la estética del lugar. No busque tres pies al gato señor Alcalde. 

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