Los jueves de caza, el monte es de sesenta personas

¿Le gusta a usted pasear por las sendas que surcan las laderas del monte? ¿Es usted aficionado a buscar setas en temporada? ¿Tiene usted una mascota de esas que ladran y necesitan desfogarse dando carreras campo a través?  Pues bien, conviene que sepa que poner los pies en la parte de la montaña conocida como  Monte de la Jurisdicción (Monte de Utilidad Pública número 46), supone un riesgo cierto de ser multado si, por ejemplo, se te ocurre ir con el perro. La zona es ahora, aunque muchos no lo saben, un coto de caza.

Podría, por el contrario, haber sido declarado  vedado de caza. Podría dotarse de mayor vigilancia a los motoristas o conductores de quads que recorrien a gran velocidad estos tranquilos y bellos parajes. Pero no es así. Los agentes forestales, son muy pocos y a veces se ven impotentes para cuidarlo y protegerlo.

Mientras tanto, buena parte de los jueves del año es posible escuchar los disparos de los cazadores que, al fin tienen regulada esta actividad con un reglamento que les permite utilizar 840 hectáreas al norte del término municipal como coto de caza. Son tan sólo sesenta personas las que, agrupadas en la Asociación de Cazadores de San Lorenzo de El Escorial, pueden apuntar a las escasas liebres que quedan en estos parajes, a las también raras perdices, a los conejos y las palomas, pagando entre todos 2.500 euros al año. Los cientos, quizá miles, de usuarios del resto de las actividades recreativas que ofrece el monte, no pagan, pero tienen que andarse con ojo, no sea que les alcance, bien algún perdigón bien una multa.

A esta situación hemos llegado porque la actividad cinegética no estaba regulada ni permitida y para los sesenta cazadores de San Lorenzo la creación de un coto de caza, era una antigua aspiración largamente demandada ante el Ayuntamiento. Éste les había concedido hace tiempo el disfrute de una parte del monte para instalar una perrera que, por cierto, ha sido noticia más de una vez en la prensa nacional a causa de las malas condiciones en que se encuentra. Ahora ya pueden usar el resto del monte, declarado en el año 2009 coto de caza M-11047, con todas las bendiciones de las autoridades locales.

La Plataforma Ciudadana Escurialense organizó el 20 de marzo pasado, un debate sobre “La caza en El Escorial y San Lorenzo. Interacción con otros usos recreativos del monte”, para conocer mas detalles sobre este asunto y trasladar a los ciudadanos una información muy necesaria. Se trataba de ver en qué medida el coto de caza planteaba efectivamente problemas con otros usos de la zona como el senderismo, el paseo, la recolección de setas o de leña y cualquier otro tipo de actividades en la naturaleza.

Los ponentes de la charla-debate fueron Santiago Perea, técnico de Medio Ambiente de San Lorenzo y José Luis Valdelvira, agente forestal y delegado sindical de UGT, a los que la Plataforma agradece su participación y la claridad de sus intervenciones.

Entre las cosas que pudimos conocer, destacamos que:

– El coto de caza lo es tanto para caza menor (conejo, zorro, liebre, perdiz, palomas, zorzales y especies similares) como para caza mayor (jabalí, ciervo o corzo).
– El único día de la semana permitido para la caza es el jueves. Para la caza menor, entre octubre y enero, además de una media veda de mitad de agosto a mitad de septiembre y más amplio para la caza mayor, por ejemplo, durante 2009 se ha podido cazar corzo durante todos los jueves de mayo a julio y el mes de septiembre. Si bien es importante señalar, que sólo se pueden cazar dos  corzos machos o dos ciervos machos durante toda la temporada.
– Los agentes forestales dirigieron un escrito (junio de 2008) a la Comunidad de Madrid y al Ayuntamiento de San Lorenzo advirtiendo de los riesgos que supone la caza en este monte dada su gran afluencia de visitantes y la gran cantidad de senderos y pistas, con un total de 51 kilómetros y 6 kilómetros de vías pecuarias, que lo recorren, lo que incrementa el riesgo de accidentes durante los jueves en los que se caza.
– Por otro lado, también quedó patente el poco control que se puede ejercer sobre los cazadores o sobre cualquier otro uso inadecuado del monte como la conducción de quads, motos de montaña, entre otros,  toda vez que apenas hay agentes forestales, ni miembros del Seprona, para la zona (ocho efectivos para el primero de los colectivos y cuatro para el segundo destinados a un gran número de municipios).

En el animado debate que siguió a la charla, se ofrecieron muchos ejemplos del deterioro que está sufriendo este territorio, castigado por uno de los más voraces incendios hace ya una década. También quedó en evidencia la poca información que hay disponible y accesible para los usuarios del monte, tanto en lo referido a sus derechos como a sus obligaciones.

Y al final quedó una pregunta en el aire: ¿qué es lo que lleva al Ayuntamiento a favorecer a tan pocas personas olvidándose del interes de muchas más?  Adivina, adivinanza… Aunque puede que a la postre las cuentas les salgan mal.

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