Por picos, palas y azadones, cien millones

Los llamados Plan Español para el Estímulo de la Economía y el Empleo y Fondo Español para el Empleo y la Sostenibilidad Local, conocidos por Planes E, han inyectado en las administraciones locales la nada despreciable cantidad de 8.000 y 5.000 millones de euros respectivamente. La mayoría de los Ayuntamientos han tenido a bien informar a sus representados sobre la aplicación de estas cantidades. No así el de San Lorenzo, que no ha dado publicidad alguna. Deben sentirse herederos del espíritu del Gran Capitán, que presentó a la reina Isabel la Católica sus famosas cuentas, que comenzaban: “Por picos, palas y azadones, cien millones”. Deben sentirse nuestros ediles imbuidos por el espíritu de Gonzalo Fernández de Córdoba y Aguilar, para no considerarse obligados a presentar cuentas al soberano, en este caso el pueblo, amparándose en la sensación que aquel tenía, la de haber regalado un reino a su Rey. Aunque en el caso de nuestros regidores parece que se lo regalan a ellos mismos.

Para hacernos una idea de lo que estas cifras representan, tengamos en cuenta que la Comunidad Europea valora las ayudas para rescatar a Grecia de su desastre financiero en 25.000 millones de euros, el doble de la suma de ambos planes, y que la reconstrucción completa de Haití, después del terremoto, se estima en los 11.600 millones de dólares. 

Cuando se aprobó el primer Plan E, en enero de 2009, ya se empezaba a vislumbrar la dureza de la crisis en la que ahora estamos indefectiblemente inmersos. En general los ayuntamientos aplicaron estos fondos a pequeñas obras de infraestructura que resolvieron temporalmente  la dura situación de las empresas del sector de la construcción ocasionada por la eclosión de la burbuja inmobiliaria. Con ello resolvieron la perentoria situación de algunos contratistas y maquillaron las cifras del paro de finales del 2009. 
 
El Consistorio de San Lorenzo, que lleva 14 años entregado a este modelo de “desarrollo”, no podía ser menos. Todos hemos visto el pueblo lleno de hermosos carteles y de cuadrillas de obreros rebajando aceras en lugares, como la calle Pozas, donde es imposible, por lo estrecho de las aceras, que pase una silla de ruedas. Bendito afán de romper barreras arquitectónicas.
 
Ante este descomunal despilfarro, que pagaremos nosotros, nuestros hijos, y, a lo mejor, nuestros nietos, la Administración General del Estado  acotó un tanto la aplicación del segundo Plan E, con la intención de ir ganando tiempo para conseguir un cambio en el modelo productivo y promover proyectos con una creación de empleo más estable. En el articulado de la Ley se dice que, por ejemplo, se aprobarán las obras tengan como objetivo:
a) Las destinadas a la promoción de la actividad económica, la iniciativa emprendedora y la innovación, como parques empresariales, parques científicos y tecnológicos, centros de conocimiento y viveros de empresa, así como su dotación de infraestructuras para el despliegue y acceso a las redes de telecomunicación de nueva generación.
b) Las de creación, equipamiento y desarrollo de infraestructuras tecnológicas y de innovación.
Quien quiera consultar todas las directrices marcadas en la Ley puede hacerlo en la página 13 de este enlace
 
Pero como quien oye llover, el Ayuntamiento de San Lorenzo repite en este segundo Plan la misma política de arreglo de aceras y plantación de árboles que en el primero. Si bien es verdad que los planes presentados han sido pertinentemente aprobados por el Ministerio, el Ayuntamiento debía haber presentado proyectos más dinamizadores, originales, creativos y rentables para el pueblo.
 
En el primer Plan le correspondieron a San Lorenzo 2.925.792,94 €, de los cuales se aplicaron al arreglo de aceras y similares 463.058,00 €, y a labores de jardinería 266.373,95 €, es decir, un total de 729.431,95 €. 
 
En este segundo Plan, de los  1.499.433,00 € que le han asignado para proyectos, aplica  657.452,41 € a pequeñas obras y arbolado. Los otros 375.798,00 € aprobados los aplica a  gastos sociales que  explicamos más adelante. Otras interesantes partidas, el Ayuntamiento las encuadra dentro de la mejora de la eficiencia energética. 
 
En el primer Plan se asignaron a  estos capítulos 360.031,13 € y en este segundo 349.825,38 €. Importes, como vemos, demasiado coincidentes. Por otro lado no sabemos en qué consiste esta mejora de la eficiencia energética, si en la instalación de bombillas de bajo consumo, en bombillas LED, o en otras actuaciones. Pero, desde luego a 3 euros la bombilla, en el peor de los casos, podríamos disfrutar de 100.000 bombillas, en cada uno de los planes. ¡ En breve se nos podrá  ver desde Marte!.
 
Estaremos al tanto de quiénes son las empresas que realizan estas obras, porque, amparándose en la Ley de Contratos del Estado, que permite la adjudicación directa de aquellas obras cuyo   presupuesto total es inferior a 50.000 euros, bien se ha cuidado el Ayuntamiento de trocear los proyectos en importes inferiores a esta cantidad. Quien quiera consultar los todas las proyectos aprobados puede hacerlo en este enlace
Por último, y como curiosidad, adjuntamos un enlace donde se pueden ver  las adjudicaciones que el Ayuntamiento, por su importe, ha tenido que sacar a Concurso Publico
 
Si el lector tiene unos minutos, compare  como los importes de la adjudicación son siempre inferiores a los del proyecto presentado y aprobado por el Ministerio de Política Territorial. Dónde va l la diferencia entre lo uno y lo otro no lo sabemos. 
Terminamos analizando  en qué aplica el Ayuntamiento los  375.798,00 € de gastos sociales (sic):
 
Gastos de personal correspondientes a los conserjes de los colegios públicos de enseñanza obligatoria de San Lorenzo de El Escorial 90.000,00 €
Gastos corrientes de energía eléctrica, calefacción y limpieza correspondientes a los colegios públicos de enseñanza obligatoria de San Lorenzo de El Escorial
285.798,00 €
 
Nos quitamos el sombrero. OLE. Vamos, que no tienen dinero para pagar el mantenimiento de los colegios públicos, porque se lo han gastado en rebajar aceras y en poner bombillas, 200.000 bombillas, ni más ni menos. Ole otra vez.
 
Estamos en un momento en el que no se deja de hablar, con gran preocupación, de las nefastas consecuencias del déficit público, que, tarde o temprano, pagaremos y pagamos todos los contribuyentes. Esta “bonita” y poco responsable costumbre de nuestros ediles de no sentirse motivados por el ahorro y la inversión productiva, debe ser reconsiderada y repensada sin dilación. Algo tendremos que cambiar para hacer las cosas mejor.

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